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Aspirador nasal

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¿Necesitas un buen aspirador nasal para tu bebé? Te aconsejamos cómo debes elegirlo

La congestión de las fosas nasales de los bebés, situación muy habitual desde que nacen hasta aproximadamente los 5 años, resulta muy angustiosa para pequeños y mayores, ya que impide que los peques duerman bien por la noche y les produce unos llantos constantes con los que ninguno va a ser capaz de descansar. Hemos de tener en cuenta que los bebés y los niños pequeños aún no saben sonarse ni saben respirar por la boca como hacemos los adultos.

Lo más común es que los odiados moquetes aparezcan en otoño y no desaparezcan hasta casi el verano siguiente, situación que se incrementa con la entrada de los peques a la guardería, con lo que es muy recomendable (casi imprescindible podríamos decir), que dispongamos en el botiquín de casa de un buen aspirador nasal.

El uso del aspirador nasal debería tratarse como un paso más en la higiene de nuestro bebé cuando su nariz esté congestionada. Además, también se recomienda echarle suero fisiológico para humedecerle y ablandarle la mucosidad de las fosas nasales, así como utilizar un buen humidificador que controle la humedad de la habitación del bebé y del resto de la casa en general. 

Diferencias entre los aspiradores nasales manuales y eléctricos 

Dentro de los aspiradores nasales nos vamos a encontrar diferentes marcas y modelos que se dividen entre aspiradores nasales manuales y aspiradores nasales eléctricos. 

La principal diferencia es el funcionamiento ya que en los manuales han de ser los padres los que realicen la succión de la mucosidad y con el aspirador nasal eléctrico es el propio aparato el que la realiza, siendo éste último la opción mucho más cómoda e higiénica. 

No hemos de olvidar que el extraer los mocos no es una tarea agradable ni cómoda para el bebé ni para los padres, ya que estos padecen de ver como sus hijos están molestos y nerviosos y apenas pueden respirar, con lo que cuanto más rápida y sencilla sea la maniobra menos molestias se le causarán al bebé y mejor será para todos. 

En cualquier caso, la operativa de ambos es la misma: mediante una boquilla, los padres o el aspirador nasal directamente, harán la succión de la mucosidad que pasará a través de un tubo que a su vez estará conectado a otra boquilla que habremos puesto previamente en la nariz del niño. A mitad del tubo hay un filtro que impide que la mucosidad pueda llegar a la boquilla de los papás.

En el caso de los aspiradores nasales eléctricos, además de hacerlo todo más rápido, sencillo e higiénico, el aspirador nasal dispone de un pequeño contenedor en el que se depositan los mocos.

Los mejores aspiradores nasales han de ser fáciles de desmontar para poder limpiar, cualidad muy importante. En el caso de los eléctricos es importante que disponga de varios niveles de succión y que sea lo más silencioso posible.

Todos ellos disponen de varias boquillas de diferentes tamaños para poder intercambiar dependiendo de la necesidad y edad del bebé.